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La Pirámide del Cuidado de la Piel

Por: Alejandra Calle

He perdido la cuenta del número de veces en las cuáles me han preguntado por “un producto” que sirva para un determinado “tipo de piel”. Huelga decir que no hay productos milagrosos. El diablo, como la belleza, está en los detalles. El cuidado de nuestra piel no se reduce a un producto ni a un determinado ingrediente que a tientas buscamos tan sólo con nuestro “tipo de piel” (lo que dice mucho y no dice nada). Uso una metáfora astrológica que quizá sepa ilustrar lo fútil que resulta buscar un “ritual perfecto” a partir del tipo de piel como único indicio. Decir que me llamo Alejandra y que soy Capricornio puede dar una idea que redunde en estereotipos descafeinados. Y es que tratar de aproximarse a rasgos de personalidad y destino a partir de la astrología, tan sólo con un signo regente puede ser baladí (por lo menos para quienes se toman en serio este conjunto de creencias). Habrá de ser necesario una carta natal que de cuenta de mil y un aspectos de mi identidad cósmica, como sí de una huella dactilar se tratara. La metáfora funciona sin perjucio de que nos proyectemos o no en las estrellas. Lo importante es que entendamos que cada piel es un universo, una especie de copo de nieve cuya forma es única. Porque única es nuestra vida y todas sus circunstancias afectan o se revelan en nuestra piel.

Construir un ritual de cuidado de la piel “a la medida de nuestras necesidades” es un proceso consciente y demandante en materia de (auto) conocimiento. De alguna forma demanda que tomemos en serio la alquimia y las combinaciones armónicas que podemos construir para cuidar de nuestra piel. Este escrito le vendrá como anillo al dedo a quienes quieren comenzar el año “tomándose en serio” su rutina de cuidado. Hablemos pues de un concepto que ha venido adquiriendo cierta popularidad entre las skincare junkies : la “pirámide del cuidado de la piel”. Miren como  astrología y pirámides convergen en  este punto, al menos como símbolo y metáfora.

Hoy no voy a hablar de los múltiples pasos del ritual coreano o japonés ¡De esto ya he hablado ad nauseam! Hablemos de lo básico. De los cimientos de un ritual de cuidado de la piel sólido (sin perjuicio de que este sea sencillo o maximalista). La pirámide de la salud y belleza de la piel es una teoría desarrollada por los autores Flor A. Mayoral MD, Julie R. Kenner MD PhD, and Zoe Draelos en el paper The Skin Health and Beauty Pyramid: A Clinically Based. Guide to Selecting Topical Skincare Products publicado en el Journal of drugs in dermatology. La pirámide de la salud y belleza de la piel se constituye como una guía de ingredientes activos para conformar una buena rutina de cuidado.

la piramide de cuidado de la piel

 

 

Nivel 1 : Protección Ambiental

De poco o nada sirve utilizar las fórmulas más sofisticadas para conservar la lozanía de la piel sí en la base de nuestra rutina no incorporamos una eficiente estrategia de protección. El uso del antisolar es condición sine qua non de una piel de porcelana. El uso diario y constante del protector solar es indispensable no sólo para aminorar el riesgo de quemaduras, el cáncer de piel , sino también para prevenir los signos prematuros de envejecimiento y la pérdida de luminosidad de la tez.

Nuestro antisolar, en la fórmula o textura de nuestra predilección, debe protegernos eficientemente de los rayos UVA y UVB. Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares, en tanto los rayos UVA que penetran en la piel más profundamente,  son causantes de las temidas arrugas, la pérdida de la elasticidad  de la piel y otros efectos del fotoenvejecimiento.

Con todo, la salud y belleza de nuestra piel se ve afectada por otros factores ambientales dañinos ante los cuales el protector solar poco o nada puede hacer. Tal es el caso de la contaminación o el humo del cigarrillo. Es aquí en donde los antioxidantes entran a jugar un rol fundamental. Estos ingredientes “super-héroes” que nos ayudan a combatir los radicales libres (que atacan la membrana celular y la mitocondria) son valiosos aliados al momento de reducir el daño celular, los signos del envejecimiento, la pérdida de elasticidad y el colágeno. Los antioxidantes,  la Vitamina C, E y té verde entre otros, tienen la habilidad de neutralizar los “perversos” radicales libres. Cuando estos ingredientes son adecuadamente incorporados a nuestra rutina, pueden ayudarnos a mejorar la luminosidad de la piel, calmar irritaciones e incluso a mejorar la apariencia de las arrugas.

Otro ingrediente revolucionario ubicado en el primer nivel de la pirámide son las enzimas reparadoras  del ADN que nos ayudan a proteger las células de la piel contra la oxidación generada por la exposición a los rayos UV y a otros factores ambientales. Los ingredientes fermentados, tan comunes en la cosmética asiática son reconocidos por ser grandes aliados de la reparación celular.

Nivel 2: Transformación

En este nivel encontramos ingredientes como los retinoides y los ácidos alfa hidroxiácidos (AHA´s)  cuya función es la de combatir los cambios que vienen con el envejecimiento y la exposición a los rayos UV. En nuestra juventud las células se renuevan ràpidamente, sin embargo, con el correr de los años, dicha velocidad disminuye afectando la eficacia del proceso de  desprendimiento de células muertas de la superficie nuestra piel. La consecuencia es notoria, la acumulación de células muertas en la superficie de nuestra piel es con frecuencia causa de una piel áspera, reseca y opaca. Los AHAs, entre ellos, el ácido láctico, ácido málico, el ácido mandélico, y el ácido glicólico, nos ayudan a exfoliar la piel, mejorando la apariencia de los poros, la luminosidad y textura de la misma. La exfoliación es posible  gracias a que estos ácidos ayudan a eliminar la adhesión existente entre las células muertas y la superficie de nuestra piel. Lo anterior parece tener efectos positivos en relación con la aceleración del proceso normal de regeneración celular (i.e., de las células basales que subyacen la capa más profunda de la piel). Los AHA´s no sólo nos ayudan a exfoliar la piel y a descongestionar los poros. También son espléndidos aliados de la hidratación. A diferencia de ingredientes oclusivos que solo actúan como barrera para disminuir la pérdida de humedad de la piel, los AHA activan la retención de humedad dentro de la piel.

El Retinol (vitamina A) es por su parte un ingrediente poderoso y multifacético. Se le atribuyen propiedades reafirmantes, antioxidantes y una notoria eficacia cuando de mejorar los signos visibles del envejecimiento se trata. De igual forma, los  Retinoides y sus derivados son considerados aliados clave para  impulsar el metabolismo celular, incrementar la producción de colágeno, estimular la producción de ácido hialurónico, eliminar manchas, mejorar la apariencia de los poros e incluso controlar el exceso de sebo. Una especie de piedra filosofal o “la mano de Dios en un frasquito” que lleva una rutina de cuidado de la piel a otro nivel. Con todo, de acuerdo a su pureza o concentración podemos encontrarlo como ingrediente activo en varios productos cosméticos o dermacosméticos, e incluso en formulas exclusivamente prescritas por dermatólogos (usualmente ácido retinoico o vitamina A pura). Debe mencionarse que no todas las pieles toleran de la misma forma el retinol dado que este súper ingrediente puede en ciertos casos generar irritación y deshidratación. Por supuesto, aquí intervienen múltiples factores, entre ellos su concentración y formulación.

Nivel 3: Optimización

Hablemos ahora de aquellos ingredientes que muchos ven como “la cereza del pastel”. Este es el caso de los Péptidos y los  Factores de Crecimiento Epidérmico (o EGF por sus siglas en inglés). Sobre los péptidos hemos hablado en otras ocasiones. Recordemos que nuestra piel se compone fundamentalmente de proteínas. Los péptidos son precisamente fragmentos de proteínas. Los péptidos son a su vez originados por uniones de aminoácidos. Sin ellos nuestra piel pierde su firmeza y vitalidad (léase las temidas arruguitas y flacidez). El colágeno es una proteína responsable de esa apariencia juvenil, de esa tez jugosa y resiliente que queremos conservar a toda costa. No sorprende entonces que la inclusión de péptidos como ingredientes bioactivos sea una de las tendencias en la formulación de productos antiedad. La función de los péptidos en nuestra rutina es la comunicar a la piel la necesidad de producir colágeno. También se les asocia con la producción de keratina y elastina. Resulta sorprendente saber que los péptidos pueden funcionar de manera específica y atender necesidades particulares  y exactas de  nuestra piel.

Por otro lado los EGF son proteínas que se encuentran de forma natural en nuestras células de la piel (especialmente en nuestras plaquetas). Su principal objetivo es reparar y regenerar tejidos, de allí que su incursión en productos para el cuidado de la piel se deba a sus propiedades para promover la síntesis de ADN y la proliferación celular.  Joshua Zeichner, dermatólogo y director de investigación cosmética y clínica en dermatología del Hospital Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, advierte que los factores de crecimiento son señales que le dicen a las células de la piel que se comporten como células jóvenes y sanas. Así las cosas, a los EGF se atribuyen múltiples beneficios para el cuidado de la piel, entre ellos su habilidad para mejorar la elasticidad de la piel, prevenir la hiperpigmentación,  las arrugas y en general, para fortalecer y reparar la barrera cutánea.

Espero que esto les sirva de inspiración para sus “buenos propósitos” del año que apenas comienza.

 

 

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Las Buenas Conversas

Por: Adriana Palacio

 

¡Aló¡ ¿Quién habla?

Desde chiquita dicen que hablo como una lora -podría ser como guacamaya que suena más elegante-, que si no hablo me salen letreros al mejor estilo closed caption y tienen toda la razón, me fascina conversar. Pero  lo que me gusta es conversar de verdad, no bla, bla, bla, sino el acto de hablar y escuchar, de leer entre líneas los textos y subtextos de las palabras que fluyen el vaivén de una buena conversa.

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Más que un simple intercambio de palabras, una buena conversa permite ver y verse en los ojos del otro, aprender y desaprender con las palabras y emociones que se cruzan en el transcurso de la misma.

Me fascina aprender, preguntar, entender o como leí hace poco pero no me acuerdo dónde, “llenar vacíos de información”. Además de la lectura y el estudio en todas sus modalidades, no hay mejor forma de llenar los vacíos de información que conversando, hablando, indagando, preguntando, escuchando y observando.

¿Habrá algo mejor que una buena conversación? Tal vez una nueva  o la continuación de la primera. Experiencias altamente gratificantes y tantas veces salvadoras de insondables abismos. Una buena conversa revitaliza, relaja e insufla el oxígeno emocional que a veces nos falta cuando creemos ahogarnos en nuestra propia profundidad.

Mi tipología de buenas conversas:

Con las amigas del alma, hermanas de la vida, con las que nos reímos de los mismos cuentos enemil veces y en las que abundan estrepitosas carcajadas. Amigas que con solo oírte la voz ya saben que algo pasó, bueno o malo, pero que hay novedades en el frente; las que te conocen a veces más que tú misma y encuentran soluciones y alternativas a problemas aun no planteados; con las que escribiste cartas de amor y de desamor; con las que repasaste decenas de veces hipotéticas conversaciones difíciles que se avecinan y cuyos consejos a menudo desoyes y haces todo lo contrario.

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Fotografía Carolina Arroyave

Las que tuvimos con las amigas del alma que por razones que desconozco o tal vez no quiero conocer por el dolor que podrían causarme partimos cobijas. Amigas  que juntas caimos y nos levantamos, que tantas veces nos recogieron y a su vez recogimos con cuchara. Amigas que quisimos tanto tanto que aun añoramos en el fondo del alma y quisiéramos tener a nuestro lado. Las que nos rescataron noviazgos que parecían causas perdidas y las que llevaron las violetas para despedir a tu mamá. Examigas con quienes tenía conversaciones eternas, amenas, profundas, light, de lo divino y lo humano y que sin excepción alguna me reconfortaban y alegraban.

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“Violets, Sweet Violets (Detalle), John William Godward

Con las primas con quienes creciste, no mucho en mi propio caso, y ya por aquello de la edad nos vamos encogiendo juntas. Infinidad de recuerdos, risas y lugares que se entrecruzan en nuestras vidas al provenir del mismo tronco y seguir siendo parte de las ramas que nos abrigan y cobijan con el inmenso amor que solo puedo venir de la familia.

Con el papá que uno cree que todo lo sabe y va uno a ver y sí, sabe todo y todo lo sabe. Con el que me gana todas las apuestas y sabe más derecho que yo aunque el no sea abogado. Al que con solo mirar ya sé si puedo ponerle ciertos temas o mejor le hablo del clima o de la TRM. El papá con quien todos a su alrededor disfrutan y gozan conversar por su alegría y sabiduría.

Con los amores de toda la vida, los pasados, presentes y futuros; los posibles, los imposibles y los platónicos; los eternos y los efímeros; los reales y los del despecho. Con esos con quienes el tiempo no pasa porque los recuerdos se quedaron congelados y sin apremio en tiempos mejores; los que nos dejaron y dejamos ir; con los que nos equivocamos en grande al mejor estilo de las rancheras de antes y todos aquellos que  nos dejaron huellas, cicatrices y rayones.

Las conversas con mi gato Serafín – Sifu para los amigos- son caso aparte. El es monosilábico o monomaullador para estos efectos, pero tiene muy claros sus mensajes en nuestras múltiples y variadas conversas. Sifu me regaña cuando estornudo, me contesta cuando le tiro picos, echa miaucantaleta cuando estoy en la cocina o sus alrededores y quiere mecato, es decir, siempre y a todas horas, y aulla como lobo herido cuando quiere que me despierte a jugar a las 3 a.m.  Por otro lado, mis mensajes tienen un espectro más variado y con mayor contenido, son declaraciones de amor eterno, confidencias del alma, asuntos variados sobre Merlina y Sabina, las otras dos integrantes de mi sindigato y demás temas de actualidad cotidiana.

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Fotografía por Carolina Arroyave

Con los desconocidos que hablamos en lo que denomino “la solidaridad de las filas” cuando nos quejamos del tiempo de espera, de la mala atención y se ofrecen consejos y ayudas no solicitados.

Con horror recuerdo que hace unos años alguien me dijo en una finca que no me pusiera a conversar con los hombres porque a ellos no les gustan las mujeres que opinan y piensan y que mejor me fuera a conversar a la cocina con las otras mujeres.  Ni me gustan estos hombres ni quiero ser parte ni pertenezco al estereotipo de las mujeres que tienen que replegarse y disimular la inteligencia e interés por temas históricamente del dominio masculino.

En fin, sigo en búsqueda de interlocutores válidos para buenas y mejores conversas..

 

 

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Mi incursión en Espejos en el Ático y el reencuentro con mis pasiones

 

Por: Adriana Roldán Pérez

Co-Directora Espejos en el Ático

Fotografia : Carolina Arroyave

Mi pasión por el cuidado de la piel se remonta a  los recuerdos de una madre amorosa y paciente que preservaba con esmero su apariencia personal pero ante todo su piel. Recuerdos de aquellas  noches cuando me acostaba a su lado y sentía una piel completamente hidratada con un olor de nostalgia que mantengo en mi memoria como una alegoría al más bello sueño.

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Posteriormente mi admiración por las cremas, los perfumes y los aromas me llevaron hasta pensar en posibles combinaciones que se pudieran vender en los más exigentes anaqueles de las boutiques parisinas, desafiando mis pasiones tome el rumbo de la ingeniería y muy rápidamente fui mutando a los Negocios Internacionales, profesión que no tenía nombre de nada pero para mí era como un preludio a mis deseos… fue así como en la culminación de mi carrera en un tiempo maravilloso de estudios en Francia llegué a conocer y a fascinarme con los perfumes y las cremas europeas, aspiraciones de una estudiante que fantaseaba con las exquisiteces parisinas… fue precisamente en esos lugares que para mí eran como cuentos de hadas, donde también  conocí mi gran amor: Andrés, compañero de vida y padre amoroso de mis dos hijos: Maria del Mar y Juan Martín.

Por cosas de la vida, y quizás por una auténtica vocación de mi niñez , el sector empresarial se fue mezclando con la academia, un mundo desconocido para mí pero admirado y cultivado por mi gran asombro por los libros, por las mil preguntas que me invadían todos los días, por mis deseos de cambiar el rumbo del mundo. Desde la academia fui cultivado también mi visión internacional adquirida en los viajes de estudiante y de ejecutiva abriendo mercados para productos como textiles y cerámica. Fue justamente buscando lo inexplorado y reconociendo al mismo tiempo la gran distancia que tiene Colombia con Oriente que llegué a estudiar a Japón, con Andrés y dos maletas demasiado grandes para un país en el que no se necesita nada, sólo tener los ojos abiertos y la capacidad de asombro que por tantos ires y venires de la vida a veces sentía que iba perdiendo, pero que en Japón redescubrí e intuyo que se los transmití a mi hija desde mis entrañas más profundas.

En el país del sol naciente, también tuve la oportunidad de ver de primera mano y de convivir con mis amigas japonesas su obsesión por el cuidado de la piel, por mantener una piel suave, iluminada e inmaculada. Obsesiones que en aquella época eran lejanas para mí porque tenía la responsabilidad de mis estudios y las limitaciones de ser estudiante en una de las ciudades más costosas del mundo. Pero fue en mi regreso a Asia, gracias a una investigación  sobre café en Vietnam que paré obligatoriamente en el aeropuerto de Incheon en Corea y luego de largas horas de vuelo decidí ir en búsqueda de cremas en las que ya como profesional si podía adquirir sin remordimiento. Fue entonces como desde el año 2007 no he parado de usar los productos coreanos con algunas mezclas de japoneses y seguía conservando “los infiltrados occidentales” (como los suele llamar Aleja), eso sí advierto,  que sin el rigor de una auténtico ritual de belleza sino como pasos aislados que provenían de mis instintos.

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En mis regresos a Seúl y a Tokio y gracias a los encargos de mi colega y amiga Aleja- para mí en ese entonces considerada raramente obsesionada por el cuidado de la piel pero admirada por su conocimiento, tenacidad y sobre todo por su buen gusto- fue que redescubrí mis pasiones aplazadas por los compromisos académicos y de madre… el mundo de las pequeñas indulgencias, el entusiasmo por recuperar lo que realmente me inundaba de genuino placer y de fascinación: el cuidado de la piel y ese universo de pequeños coqueteos conmigo misma… esa mujer que sentía olvidada por cumplir con miles de responsabilidades que me tenían abrumada como eran la finalización de un doctorado que me había llevado inexcusablemente nuevamente a Japón e inexorablemente a sus complicaciones y transformaciones.

El mundo está lleno de conexiones, de pasos impensables que te llevan al mismo lugar. Fue exactamente con una de mis primeras amiga al llegar a trabajar a la Universidad EAFIT hace más de 15 años con la cual estoy aprendiendo y obsesionándome de la misma forma que ella con el cuidado de la piel, sin saberlo mi tema doctoral me devolvió al origen y al mismo tiempo a la aplicación de un tema que leerán muy pocos pero que me permitió ver las grandes oportunidades que tiene el sector agrícola en Latinoamérica para llevarlo a Asia, para combinarlo con Asia, para apreciarlo en Asia.

Gracias a la inspiración, sabiduría  y a  la compañía de Aleja es que hoy me encuentro redescubriendo un nuevo camino, con el cual me declaro completamente obsesionada y apasionada y es el mundo de la cosmética en Corea y en Japón porque no sólo me ha devuelto a mis raíces sino que me llena de ilusión en esta búsqueda constante de seguir aprendiendo, de por fin ir emprendiendo y al mismo tiempo ir desaprendiendo de algunos miedos que se incorporaron con los años, a los cuales hay que combatirlos con la convicción de vibrar con lo que se ama y de vivir con lo que se hace.

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Finalmente, Espejos en el Atico y su mundo de Porcelana Glam llegan a mi vida en el momento justo, y les doy la más grata bienvenida desde mi alma porque hacen parte de mi gran inspiración y pasión.

 

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