Alejandra Calle

He concebido el blog ‘Espejos en el Ático’ como una especie de ‘feria de las vanidades’ o de boudoir. En este espacio pretendo consignar reseñas y fragmentos de inspiración alrededor de la belleza pálida. La belleza pálida entendida como opción estética más que como accidente genético o fenotípico. Mi carrera como profesora universitaria e investigadora (en temas remotamente conectados con las vanidades del maquillaje) me han proporcionado el método y el rigor para abordar temas con seriedad. Sin embargo, mis devaneos con el arte y mi delirante amor por la belleza de otros tiempos (y de otros mundos) me han llevado a buscar una ventana de expresión paralela y oxigenante a mi quehacer profesional. En otras palabras, no soy blogger de profesión, no soy ni comunicadora, ni diseñadora, ni maquilladora. Soy investigadora en Derecho Internacional y en Negocios Internacionales. En veces, la perspectiva cultural y empresarial del mundo de la industria de la belleza podrá tener voz en este espacio. Sin embargo, este blog ha sido concebido como una lúdica extensión de mi tocador y de mis intereses estéticos (en lo relacionado con la belleza y el maquillaje) .

Adriana Palacio

DSC_7889

Fotografías por Carolina Arroyave

Qué de dónde soy? Qué si soy irlandesa o judía? Qué qué apellidos tengo? Que esa palidez y gama cromática no son de aquí! Obviamente siempre respondo igual: soy paisa repaisa y con toda mi ascendencia próxima y conocida muy colombiana. Complemento tan trillada respuesta diciendo que al fin de cuentas todos aquí venimos de mezclas forjadas en otras épocas y que mi familia no debe ser la excepción a este mix. Y siguen las indagaciones, qué si ese es mi pelo (forma disimulada de preguntar si soy pelirroja y crespa natural), para lo cual también tengo una respuesta prefabricada: los crespos son míos y el rojo es cortesía de LOreál tal como alguna vez le dije a un ex jefe que me preguntó si yo era pelirroja por parte de mi papá o de mi mamá.Que parezco un hada, una dama antigua y hasta una virgen me han dicho; gracias por lo que me toca, posiblemente tengo más definidos o explícitos los rasgos de una simbiosis arquetípica que todas encarnamos.

Reiterando que no soy una autoridad en nada ni en nadie puedo decir que además del cuidado de mi piel y de la preservación de mi pálida tonalidad original de fábrica, mis otras debilidades son los libros, los zapatos y los gatos. 

Vanidad de vanidades, vilipendiada por muchos y criticada por otros pero siempre presente y constante en mi vida bajo la acepción coloquial del autocuidado y querer lucir bien. Nada que ver con el significado religioso que la elevó al grado máximo de pecado capital. Tuve la fortuna de que mi mamá además de ser culta, inteligente y adelantada a su tiempo, también cuidó mucho su piel y apariencia personal. Aprendí con el ejemplo y de ahí mi fascinacióin crescendo desde que era niña por las cremas de belleza, cosméticos, perfumes, frascos, frasquitos, literatura y todo lo relacionado con la vanidad y la belleza. 

Los libros siempre han sido uno de mis lugares seguros favoritos, me han acompañado, enseñado y transportado en el tiempo y en el espacio. Junto con el criterio y el discernimiento, ellos fueron guías y anclas en mis tiempos de estudiante de derecho, posgrados y durante mi ejercicio profesional en el sector privado. También han sido faros en mis incursiones académicas en asuntos de moda y belleza; lo fueron en mi fugaz etapa de empresaria de moda en el sector del calzado y bolsos y seguirán siéndolo per secula seculorum. Ratona de biblioteca desde siempre y por siempre.

Los zapatos son caso aparte. Fetiche, Talón de Aquiles y placer culposo en su máxima expresión.

Fiel y devota súbdita de mi gatolandia (sindigato conformado por un trío bigotudo que adoro, me domina y al cual cada día le encuentro más encanto y belleza). La cereza del pastel: no soy de lavar y planchar, soy de lavado en seco #sorrynotsorry.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto : Carolina Arroyave

A %d blogueros les gusta esto: